El 13 de noviembre de 2009 mi hijo Jaime que entonces tenía 3 años fue diagnosticado de un Trastorno de Especto Autista (TEA). Sobran las palabras para describir la conmoción y el dolor que tanto mi marido como yo sentimos en ese momento. Después de un tiempo de duelo, de buscar información sobre terapias y recursos para sacar lo mejor de nuestro hijo, comenzamos sesiones en casa con una psicóloga, 3 horas a la semana, usando pictogramas, juegos,… Al cabo de 1 año, sin ver grandes avances en Jaime, cambiamos a nuestro hijo a un colegio ordinario con aula TGD. Si bien Jaime estaba muy cuidado y querido en el nuevo cole, al final la atención personalizada era muy limitada y seguíamos pensando que no estábamos haciendo todo lo posible. La estimulación temprana es clave en estos niños, el cerebro es más “plástico”, más moldeable en los primeros años y teníamos la sensación de que se nos estaba escapando el tiempo.

En mayo de 2012, gracias al apoyo de otras familias, contactamos con Erik Lovaas y empezamos a trabajar siguiendo el método conductista, con terapia ABA (Applied Bahavior Analysis). Este es el único método con eficacia probada y con muchos años de experiencia acumulada en el tratamiento del autismo, hasta el punto de que en Estados Unidos muchos Estados subvencionan la terapia. Lo que más me gusta de ABA frente a otros métodos, es que es una terapia muy estructurada, con una programación clara, con mediciones estadísticas y con un enfoque muy pragmático orientado a enseñar al niño a desenvolverse en el mundo.

Gracias al compromiso de Erik que nos visitaba cada 6 semanas, a nuestro maravilloso equipo de terapeutas que trabajaba con Jaime como si fuera su hijo y a una disciplina férrea de horas semanales (25 horas en el inicio), puedo afirmar que 3 años después Jaime era otro niño. En la actualidad Jaime cursa 5º de Primaria, escolarizado en un colegio ordinario con apoyos, y sigue razonablemente bien todo el programa académico. Le encantan las Matemáticas y le cuesta la Lengua por aquello de que es “literal” y no entiende las ironías, ni los dobles sentidos. Por lo además, sonríe, juega con otros niños, disfruta de las bromas de sus hermanos,… Creo que el inmenso esfuerzo personal y económico que hicimos mereció la pena y no tengo palabras para agradecer a Erik y a todo el equipo de profesionales que nos han visitado durante estos años, el excelente trabajo que han hecho con nuestro hijo.

Avda. de Europa 26 - ATICA 5 2º planta, 28224, Pozuelo de Alarcón. © 2017 The Lovaas Center. All Rights Reserved.

Área de Familia

Área de Familia

Entrar